El obispo de Mallorca se enfrenta a la expulsión de la Iglesia por tener relaciones con una mujer casada
Javier Salinas ha sido llamado al Vaticano a dar
explicaciones durante cuatro días tras las acusaciones de haber roto el
celibato
El ya exmarido descubrió llamadas a horas intempestivas y contrató a una agencia de detectives
El obispo podría ser depuesto de inmediato y retirado del sacerdocio
El ya exmarido descubrió llamadas a horas intempestivas y contrató a una agencia de detectives
El obispo podría ser depuesto de inmediato y retirado del sacerdocio

El obispo de Mallorca
Un nuevo escándalo sacude a la Iglesia
española. En esta ocasión no se trata de abusos financieros o sexuales a
menores, sino de una "relación impropia" que vincula al obispo de
Mallorca, Javier Salinas, con una mujer casada y cuya relación podría
haber provocado su divorcio. El prelado, en la cuerda floja, fue llamado
a consultas la pasada semana al Vaticano, donde dio explicaciones
durante cuatro días. Su expulsión de la diócesis parece inminente.
La denuncia surgió por parte del exmarido, perteneciente a una familia
mallorquina de rancio abolengo, y alto funcionario del Consell
mallorquín. La querella, que llegó a Roma a través de Nunciatura, habla
de actuaciones "contrarias a la doctrina católica", y dejan entrever una
relación sexual consentida entre el obispo y la mujer.

El obispo de Mallorca
Ella, activa militante del Partido Popular, trabajó
durante algunos meses como secretaria particular adjunta para asuntos
institucionales del obispo Salinas. Al estallar el escándalo en la
esfera diocesana, la mujer abandonó su trabajo. Pero, al parecer, la
relación continuó.
Así, en la denuncia se adjuntan
mensajes de teléfono con cierto contenido amoroso, y fotografías
captadas de las entradas y salidas de ambos en horario no laboral. En la
elaboración de la misma se adjunta un informe de una agencia de
detectives privados. Y se complementa con una declaración personal del
círculo de los afectados, donde se formula una acusación rotunda contra
el obispo. La primera consecuencia fue la ruptura definitiva del
matrimonio. La segunda, la llamada a consultas del obispo Salinas a
Roma.
Medidas ejemplarizantes
Según distintas
fuentes, la Santa Sede va a tomar medidas ejemplarizantes, que no se
quedarían en un mero traslado de destino del obispo, y que podría
acarrear su suspensión del sacerdocio, o su retirada a un convento. En
todo caso, parece que los días de monseñor Salinas como obispo están
contados.
Ayer, la diócesis salió al paso del escándalo con un breve comunicado,
en el que confirma que el obispo acudió a Roma la pasada semana, aunque
para tratar de "temas patrimoniales", que el prelado "no tiene
conciencia de haber actuado en contra de la Doctrina de la Iglesia
católica" pero que, en todo caso, "está siempre a disposición de la
Santa Sede por el bien de la Iglesia".
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